Y así comenzó todo...
Texto basado en el diplomado en Historia del Arte Occidental realizado por Manuela Ríos de Selgrad en la Universidad Metropolitana, Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri, el 2 de Julio de 2008

Zóez
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Aún no había cumplido los veinte años cuando una inquietud interna lo lleva a
la montaña a meditar. Pasó varios años de meditación y búsqueda de nuevas
formas de vida. Un buen día percibe una sensación hasta ese momento
desconocida; recibe una señas inmateriales, transparentes como el agua, que
cobraban vida y trataban de decirle algo...una energía inteligente se le expresa.
Advierte en las piedras una gran compilación de información acumulada por
siglos...
Con el entusiasmo de esta revelación, llevado por una fuerza superior,
comienza a recoger las piedras marinas y a subirla a la montaña; comienza a
darle forma a lo que tenemos actualmente. No fue producto de la planificación,
sino de la intuición. "Era como un sueño. Piedra a piedra voy sintiendo la necesidad
de expresar imágenes que están allí guardadas y que solo toman forma cuando las
hago", reflexiona Zóez.

Zóez en la conciencia cósmica
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La primera obra realizada fue Conciencia Cósmica, considerada la piedra
filosofal del Museo, tiene forma de espiral gigante que el visitante debe recorrer
con los ojos cerrados. Poco a poco van surgiendo las demás esculturas, donde
va plasmando sus revelaciones. Lo que vemos hoy día es el producto de casi 20
años de investigación y reflexión,
iniciado el 24 de Diciembre de 1966,
seguido de 3 años de realización de la
primera parte del Jardín, la cual fue
inaugurado por la Universidad Simón
Bolívar
(USB),
núcleo
litoral,
conjuntamente con el Colegio de
Periodistas, seccional Vargas y la Prefectura del Municipio Vargas, el 30 de
Junio de 1990 (15). En esa ocasión la USB publicó un libro, cuyo padrino fue el
Dr. Alirio Abreu Bureli; esta publicación y los registros del acto inaugural se
conservaban en su biblioteca, pero lamentablemente con la vaguada de
diciembre de 1999, toda esa documentación se perdió. Fue bautizado como
Museo de Arte Ecológico por los materiales que usa en sus obras y por
promover la armonía con la naturaleza.
Esta designación de Museo rompe con los esquemas tradicionales de estas
instituciones, ya que este se presenta como un lugar abierto, pero a la vez
acogedor, internado en la montaña, con obras que exigen la interacción del
público y van relatando a través de juegos guiados una historia y una filosofía
de vida. El recorrido es una experiencia sensorial (ver, oír, tocar), pero también
se promueve la reflexión y la meditación.
Zóez expresa una filosofía particular: "La única realidad que expone este jardín es el
equilibrio. Hay que cultivar el arte de la paciencia, que entre muchas cosas lo hemos
perdido por estar siempre en constante movimiento. Aquí huimos de la angustia
existencial".
El Museo le rinde homenaje a la mujer, por se ella fuente
generadora de vida. "El hombre solo no es absoluto, la mujer sola tampoco"

Monumento al amor sublime
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El Museo tiene requisitos particulares para entrar: Debes dejar tus zapatos y
medias en el "estacionamiento" diseñado para ello. Debes estar descalzo para
pisar las obras y así sentir su humedad y
textura, y para mantener mejor el equilibrio.
Debes quitarte el reloj de la muñeca y de la
mente, el apuro y la agitación deben quedarse
afuera. Los hombres no pueden entrar solos,
deben ir con una dama, porque aquí se rinde
culto a la mujer. Abre sus puertas con la salida
del sol y las cierra cuando este se oculta.
Otra advertencia: Cada grupo debe ponerse de acuerdo para dejar en perfecto
equilibrio 3 piedras que están a la entrada. No es tarea
fácil, pero si dejas que la calma y la concentración se
apoderen de ti, se logra el milagro de equilibrar tres
piedras de diferentes formas y tamaños.
Para describir las sensaciones que se tienen en el
interior del jardín, nada mejor que recurrir a extractos
de las palabras del poeta Eugenio Montejo (2008):
"Cumplida la primera tarea vinieron varias. Todas gratas. Todas pensadas para sentir
cada piedra masajeando nuestros pies descalzos; apreciando la textura de un piso
amasado con gran dosis de creatividad natural por Zóez, un lugareño convencido de que
la naturaleza es la fuente de toda creación y que en su equilibrio, se encuentra la
sabiduría de vivir en armonía con el cuerpo y con el espíritu... aquí esta permitido
soñar, deshacerse de los malos recuerdos o presagios, gritando, cantando,
saltando.....siempre con calma, sin apuro...". y continúa: "Arriba, mientras ves el el
puerto de La Guaira y el Aeropuerto de Maiquetía, puedes sentarte con calma a desafiar
la gravedad, apilando piedra sobre piedra, tu propia torre de paciencia". Y finaliza
diciendo: "El Museo de Arte Ecológico es un espacio para mentes que se dejan llevar
sin el cansancio que deja el apuro. Para pies que olvidan sus medias, que no extrañan
sus zapatos. Eso si, corres el riesgo de que en el camino te aturda el estruendo de tu
propio silencio".
Contáctenos para mayor información: 0416-6288874 / 0416-7205653
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Diplomado en Historia del Arte Occidental
Publicación del trabajo realizado por Manuela Ríos de Selgrad en la Universidad Metropolitana, Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri, el 2 de Julio de 2008
:: Zóez, el Museo de Arte Ecológico "El Jardín de las Piedras Marinas Soñadoras" y la necesidad de trascender.
:: Su ubicación geográfica.
:: El artista y su filosofía.
:: Las piedras: las grandes protagonistas de sus esculturas.
:: Y así comenzó todo...
:: Breve descripción del Museo y sus obras.
:: La obra de Zóez y otros movimientos artísticos.
:: ¿Por qué el Museo de Arte Ecológico de Zóez se considera único en el mundo?
:: Reflexión final
Teléfonos de contacto: 0416-6288874 0416-7205653
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